Más allá de las ideologías: la necesidad de una defensa común y homogénea.

Sin categorizar
Por Elena Gallego, Directora de Cuentas – SEC Newgate Spain

Durante los días 15 a 18 de abril Barcelona se ha convertido en el escenario de varios encuentros internacionales con un objetivo común: reflexionar sobre el futuro de la democracia, la estabilidad institucional y la necesidad de reforzar el diálogo en un contexto global cada vez más polarizado.

Por un lado, la ciudad acogió la Global Progressive Mobilisation, una cita que reunió a líderes políticos, representantes institucionales y organizaciones internacionales provenientes del espacio progresista. Paralelamente, también se celebraba el IV Acto en Defensa de la Democracia, foro creado en 2024 por España y Brasil, y que reunía a presidentes o primeros ministros de 22 países, con clara predominancia de líderes de América Latina y España, y con ausencias notables respecto a Asia, Medio Oriente y África del Norte.

La coincidencia deliberada de ambos eventos convirtió a la capital catalana en el escenario con la mayor concentración de líderes progresistas del mundo de las últimas décadas.

Ambos encuentros, aunque con enfoques distintos y promovidos desde espacios ideológicos concretos, compartían una misma idea de fondo: reflexionar y dar respuesta al momento de especial fragilidad internacional en que estamos inmersos.

Vivimos una etapa en la que la guerra ha vuelto a ocupar el centro de la conversación global. Desde Ucrania hasta Oriente Medio, la sensación de inestabilidad se ha instalado en la agenda política, económica y social, a ello se suman tensiones diplomáticas, desafíos energéticos y una creciente fragmentación internacional que obliga a repensar el papel de las alianzas y la cooperación entre países.

En este contexto, resulta positivo que existan foros que apuesten por el diálogo, la diplomacia y la defensa de principios comunes. Que se generen espacios para hablar de paz, de estabilidad institucional y de convivencia democrática siempre es una buena noticia, especialmente cuando la inmediatez informativa y la polarización política parecen dejar poco margen para la reflexión pausada.

Sin embargo, quizá la cuestión más interesante no está únicamente en la celebración de estos encuentros, sino en su alcance real. Dicho de otra manera, la reflexión más acertada no está únicamente en quién impulsa este tipo de foros, sino en quién falta en ellos.

Porque la defensa de la democracia o de la estabilidad mundial no debería entenderse como patrimonio exclusivo de una corriente política determinada, no debería ser una bandera asociada únicamente a una sensibilidad concreta. Son principios que, en esencia, atraviesan cualquier proyecto político razonable, también desde posiciones conservadoras, liberales o de centroderecha moderada.

Ningún estado democrático debería tener la guerra como horizonte, ningún estado democrático debería defender la inestabilidad como proyecto. Y precisamente por eso, el verdadero reto no está solo en organizar encuentros entre quienes ya comparten una visión similar, sino en construir espacios donde corrientes y tendencias distintas puedan encontrarse desde el consenso.

Puede que ahí resida la gran asignatura pendiente de la política internacional actual: entender que hay debates que deberían situarse por encima de las siglas. La paz no debería depender de una ideología, la defensa de la democracia tampoco.

En ocasiones, la polarización convierte incluso los acuerdos más básicos en escenarios de confrontación, y, tal vez, el mayor ejercicio de responsabilidad política consista justamente en recuperar esos mínimos comunes que permiten avanzar juntos, aunque se cuente con programas ideológicos opuestos.

Barcelona ha sido estos días el punto de encuentro de distintas voces que reclaman más cooperación y menos confrontación. El mensaje es valioso, pero quizá el siguiente paso no sea solo reforzar alianzas entre quienes ya están convencidos, sino ampliar ese diálogo a todos aquellos que, desde posiciones distintas, comparten una misma convicción: que la paz, la democracia y la estabilidad mundial no deberían tener color político.

Porque cuando una mujer emprende, no solo construye un proyecto. También cambia las reglas del juego.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.